Por qué pensar en llevar a un perro a un refugio no es buena idea

Por qué pensar en llevar a un perro a un refugio no es buena idea

Afortunadamente, a pesar de que hay cientos de casos de maltrato y abandono animal, somos muchas las personas que deseamos de todo corazón hacer algo por los perros (y otros animales también, por supuesto).

Cuando era niña, muchas veces quería rescatar perros y llevarlos a mi casa, aunque nunca me lo permitieron. Y siempre escuchaba algo como “hay que ver si lo podemos llevar a un refugio donde lo cuiden y así sí lo recogemos de la calle y lo entregamos ahí”. Por supuesto, eso nunca sucedió.

Pero durante muchos años de mi infancia imaginé que existía este lugar idílico, un refugio al que podías llevar a cualquier perro callejero, abandonado, enfermo, maltratado o hasta aquellos que por alguna razón sus dueños ya no podían cuidar y donde sería querido y cuidado en las mejores condiciones hasta encontrarle una familia increíble. ¿Suena genial, no?

Bueno, pues debo decirles una triste verdad: este lugar no existe.

Por supuesto que existen cientos de refugios y albergues que hacen una maravillosa labor y que, en la medida de sus posibilidades hacen todo por cuidar a los animales que ahí llegan.

He conocido varios de ellos personalmente, así como a quienes los dirigen, como en el caso de ArhuaThelma y Honorat o Milagros Caninos, o en otos casos, sigo de cerca su admirable trabajo a través de sus redes sociales, como sucede con Albergue San Cristóbal o Tierra de Animales, por citar solo algunos ejemplos de tantos, todos ellos ubicados en México.

¿Cuál es el problema entonces? Que en México se calcula que existen 16 millones de perros callejeros… ¡16 millones! Esto es aproximadamente el 70 por ciento de la población canina total y, claro, con la falta de conciencia respecto a la esterilización, esta cifra crece exponencialmente cada año. ¡¿Qué albergue podría encargarse de este gigantesco problema?!

Por ejemplo, Albergue San Cristóbal tiene a más de 400 perros y otro tanto de gatos; Tierra de Animales y Thelma y Honorat no sólo rescatan perros y gatos, sino otro tipo de animales como cerdos, caballos, vacas y muchos más; Milagros Caninos es un santuario que tiene perros con algunos de los casos más graves de maltrato cuyas rehabilitaciones han sido largas y carísimas, y como mencionaba, solo son unos cuantos ejemplos. Y todos ellos están hasta el tope de animales, al grado que ya prácticamente no pueden recibir uno más.

¿Se imaginan cuántos gastos tienen estos lugares? ¿Han pensado cuánto invierten en gastos veterinarios, vacunas, medicinas, prótesis, sillas de ruedas? ¿Han calculado cuánto cuesta alimentar a 400 perros, a cientos de gatos o incluso a animales como vacas, cerdos y caballos? Hace unos días, Ricardo Pimentel, fundador de Tierra de Animales, nos daba una ligera idea.

[Fotos: Facebook Ricardo Pimentel]

¡Imagínense! Más de 5 mil pesos sólo por concepto de comida para... ¡un par de días! Y, claro, a eso agréguenle medicinas, costos veterinarios, artículos para limpieza, luz, agua, gas, el pago a las personas que trabajan en el refugio y tantos gastos más.

Debemos entender que los albergues y refugios, no solo de México sino de muchos países en el mundo están sobresaturados y completamente excedidos en gastos. Estos lugares en gran medida se sostienen de donativos y, por lo tanto, los ingresos pueden variar muchísimo mes con mes. Y esto puede ser un INMENSO problema cuando se tiene tantas bocas que alimentar y tantos padecimientos por atender.

Hace unos días también, el mismo Ricardo, que verdaderamente hace una admirable labor, se vio en el punto en que recogió a una perra de la calle, la llevó a que fuera revisada por un veterinario, la esterilizó, pero se vio en la necesidad de regresarla a la calle. No es que no la quiera ayudar (de hecho, ya puso un granito -o granote- de arena para ayudarla al llevarla al veterinario y esterilizarla), pero simplemente no puede acoger a uno más.

La imagen que publicó en su Facebook tiene muchos comentarios, muchos, pero casi todos diciendo “quédatela”, “no la abandones”, “no seas malo”, “ayúdala”, “no le hagas eso”, pero prácticamente nadie (o nadie) diciendo “yo le doy hogar temporal”, “yo la adopto” o “yo hago un donativo”. Ni un simple, “¿en qué te puedo ayudar yo?”.

[Foto: Facebook Ricardo Pimentel]

En otras palabras, nos gusta que otros se hagan responsables de las cosas que son difíciles de resolver.

De esos tiempos en los que yo misma soñaba con este refugio de ensueño hace ya más de tres décadas. Afortunadamente, mi forma de ver las cosas ha cambiado por completo desde entonces. Sin embargo, casi a diario sigo sabiendo de personas que quieren llevar a un perro a un refugio para que otros se encarguen de él.

Es importante que comencemos a hacernos responsables de nuestros propios actos. Tal vez no podemos abrir nuestro propio refugio, ni rescatar perros callejeros todos los días, pero sí hay pequeñas cosas que podemos hacer nosotros solitos y que pueden tener un impacto maravilloso.

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Así que, no, señores, por estas y muchas otras razones más (que posiblemente serán tema de otros artículos), si quieren ayudar verdaderamente a un perro, por favor, no consideren llevarlo a un refugio. 

[Foto: “Creative Commons sonya” by Terrah licensed under CC BY-ND 2.0]

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