La mujer que viajó 10 mil km para adoptar al perro que la salvó de un ataque

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Estamos seguros de que si todas las personas que han sido beneficiadas, ayudadas o simplemente acompañadas por un perro hicieran la mitad de lo que están a punto de saber, el mundo sería un lugar mucho mejor.

Resulta que una mujer inglesa llamada Georgia Bradley se encontraba de vacaciones en la isla de Creta, en Grecia. Una mañana estaba sola disfrutando del sol en una playa cuando dos hombres comenzaron a acosarla y hacerle insinuaciones sexuales, ella se negó y los hombres insistieron hasta el punto en que uno de ellos comenzó a jalarla del brazo.

Antes de que pudiera pedir auxilio, aparentemente de la nada, un perro callejero negro salió en su defensa y comenzó a ladrarles a estos hombres incansablemente, tan fuerte que mejor decidieron dejar a Georgia en paz.

Como si fuera su guardaespaldas, el perro se quedó junto a esta chica de 25 años, que claramente estaba muy asustada por lo ocurrido, y le lamía las manos para consolarla.

Cuando Georgia regresó al departamento en donde se estaba quedando, este perro, al que había nombrado Pepper, la siguió fielmente y la esperó afuera, mientras ella empacaba para irse al aeropuerto.

Poco después, cuando el taxi pasó por ella para que tomara su vuelo de regreso a Inglaterra, Pepper corrió detrás del automóvil y eso le rompió el corazón a Georgia, quien hizo la promesa de que volvería por él. Y lo cumplió.

Georgia buscó a este perro durante 5 semanas en total, tuvo que hacer dos viajes más a Creta y viajar un total de 10 mil kilómetros para poder encontrarlo (y ni qué decir de la fortuna que se gastó en el proceso), pero finalmente lo encontró en la misma playa donde la salvó de un posible ataque.

Así que en cuanto volvieron a estar juntos, arreglaron todos los papeles, le sacaron un pasaporte para perros, lo vacunaron y desparasitaron, le pusieron un microchip y voló de inmediato a Inglaterra.

Por si esto no fuera poco, Pepper aún le tendría dos sorpresas más. En primer lugar, porque Pepper no es un perro, sino una perra.

Y en segundo lugar, porque Pepper no viajó sola. Cuando estaba pasando los 21 días de cuarentena obligatoria a su llegada a Inglaterra, el veterinario a cargo le llamó a Georgia para preguntarle si estaba consciente de que su perra estaba embarazada.

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Así que en cuanto terminó la cuarentena, la llevó a su casa justo a tiempo para que ahí nacieran sus seis cachorritos, a los cuales también adoptó.

¡Simplemente maravilloso!

[Fuentes y fotos: SWNS.comHufftingtonPost.comLittleThings.com]

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