Por qué gritarle a un perro que ladra no es buena idea

Por qué gritarle a un perro que ladra no es buena idea

Sí, lo sabemos. Aunque prácticamente todos los perros ladran y en muchas ocasiones lo hacen por buenas razones (como alertarte de algún peligro), cuando un perro parece ladrar sin motivo alguno o cuando lo hace todo el tiempo puede llegar a ser verdaderamente agobiante.

Por ello, es muy frecuente que como dueños desesperados queramos callar a nuestros perros a toda costa y, una de las formas más comunes en las que intentamos que un perro que ladra deje de hacerlo es gritándole “¡Cállate!” o algo similar.

Por supuesto, la mayoría de las personas que recurren a este tipo de gritos se habrá dado cuenta de que, incluso cuando momentáneamente soluciona el problema, los ladridos aparecen nuevamente y muchas veces incluso con mayor intensidad. Pero, ¿por qué pasa esto?

También te puede interesar saber qué te está diciendo tu perro cuando ladra.

Cada vez que le gritas a tu perro cuando este está ladrando tu perro se siente recompensado en dos sentidos:

  1. El primero, porque para él tú eres parte de su manada, y muchas veces tu perro te estará advirtiendo con sus ladridos sobre algún peligro o un intruso, así que cuando tú le gritas, él no sabe que le estás diciendo que se calle. De hecho, él interpreta tus gritos como si también fueran ladridos. En otras palabras, es como si le dijeras: “Tienes toda la razón, eso que estás escuchando es terrible, así que ladremos los dos juntos para que se vaya”.
  2. El segundo, porque en muchas ocasiones los ladridos de tu perro se deberán a que está aburrido, así que cuando le gritas estarás dándole atención, aunque sea de forma negativa, pero atención al fin y al cabo.

Una cosa que hay que entender es que los ladridos de los perros son una forma en la que ellos se comunican y siempre estarán enviándote un mensaje.

En realidad, no se trata de evitar que tu perro ladre del todo (pues seguramente querrás que te advierta si hay un extraño intentando entrar a tu casa o si tu familia corre algún peligro), sino que más bien lo que hay que buscar es que deje de ladrar cuando tú se lo indicas.

Aunque hay muchas técnicas para lograrlo, una de las más efectivas es aplicar los principios del entrenamiento positivo. Es decir, en lugar de regañarlo cuando ladra, esperar con calma y paciencia a que haga una pausa y en ese momento recompensarlo con un premio por estar callado.

Sirve mucho asociar este comportamiento a una palabra o sonido clave como“silencio” o “shhh” (o cualquier otra que te funcione), además de a un gesto físico, como poner el dedo índice sobre tu labios, pues los perros responden mucho más fácilmente al lenguaje no verbal.

Por supuesto, la clave es darle el premio CUANDO NO LADRA, pues si te equivocas y le das el premio cuando ladra, pensará que lo estás recompensando por ladrar, así que cuidado con eso.

Toma en cuenta que el entrenamiento requiere tiempo, paciencia y mucha constancia, así que trabaja diariamente con tu perro por periodos cortos y no dejes de hacerlo. Tal vez te lleve días o semanas, pero finalmente verás buenos resultados.

[Fuentes: HumaneSociety.orgCesarsWay.comWebMD.com]

[Foto: “Creative Commons Charlie” by Lianne Viau licensed under CC BY-ND 2.0]

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