Reglas de oro para la convivencia entre niños y perros

Reglas de oro para la convivencia entre niños y perros

Si tienes perro y tienes hijos o si tu perro suele estar con niños pequeños, es importante que tomes en cuenta ciertas reglas básicas para que la convivencia se dé en armonía.

 

Por supuesto, a todos nos encantaría que niños y perros se llevaran genial y jugaran todo el tiempo, pero también es fundamental ser conscientes de que no todos los perros (ni todos los niños) tienen la misma personalidad.

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Por eso, el objetivo de estas sugerencias es lograr una relación basada en el respeto y, sobre todo, en la seguridad.

Conciencia

Una de las cosas más importantes es tener total conciencia de que TODOS los perros pueden morder, sin importar edad o raza. Pensar lo contrario sería como afirmar que hay personas se enojan y otras que no. Esto no quiere decir que tu perro sea peligroso, agresivo o que no puedas confiar en él. Sólo ten presente que los perros pueden morder por un sinnúmero de razones si se dan las circunstancias que lo desencadenen. Toma esto en cuenta y siempre ten la precaución necesaria.

Supervisión continua

Ésta es una de las reglas más importantes que hay que seguir y no tiene que ver con la confianza que le tengas a tu perro. SIEMPRE se debe supervisar la relación entre perros y niños y el encargado debe ser un adulto responsable.

El respeto debe ser mutuo

Muchas personas olvidan este punto y sienten que un perro tiene que aguantar cualquier cosa que haga un niño simplemente porque “es el perro”. Nada más equivocado que esto. El respeto siempre debe ser mutuo. Tanto el perro debe saber que con los niños hay límites, pero también los niños deben saber que a los perros se les debe tratar con cuidado y con cariño. Recuerda que los niños suelen ser bruscos, particularmente entre los 2 y 5 años (que es justo la edad en la que más niños son mordidos), por lo que es necesario que continuamente enseñes a tu hijo a aproximarse de la forma correcta a tu perro y a evitar las cosas que lo molestan. Piensa que esto también es parte de su formación.

Observación constante

Es fundamental que constantemente observes el lenguaje corporal de tu perro. Si en algún momento lo notas rígido, nervioso, con las orejas echadas para atrás, si escuchas que gruñe o si da un “narizazo” (como un “toque” con el hocico), di “NO” con voz firme y da un aplauso con las palmas de tus manos e interrumpe a interacción entre tu perro y el niño inmediatamente. No tienes que regañar a tu perro, pues simplemente te estaba avisando que algo lo estaba molestando. Recuerda que los perros no muerden de la nada y dan justamente estas advertencias antes de hacerlo, así que observa siempre con mucha atención.

Evita las situaciones “chistosas”

Por algún motivo que no comprendemos a muchas personas les suele parecer muy gracioso cuando los perros y los niños interactúan de la peor manera (que el niño le jale la cola o la oreja al perro, que sea el niño el que “muerda” al perro, que el perro le brinque encima al niño y lo tire, etc.). Esto es un gran NO, NO, NO, NO. Recuerda que la clave para prevenir una mordida siempre es el respeto mutuo.

Un espacio para tu perro

Es FUNDAMENTAL que tu perro tenga un espacio propio al que puede ir a refugiarse si no tiene ganas de convivir con los demás y en el que pueda estar tranquilo, cómodo y sin ser molestado. Así, ya sabes que si tu perro se va a ese lugar es porque necesita espacio y hay que respetarlo. Tú define cuál es ese lugar, enseña a tu perro a que ese es SU espacio y respétalo siempre: puede ser su cama, una casita, una transportadora o kennel o algún cuarto de tu casa.

No forzar la interacción

Cada perro tiene una personalidad distinta. Habrá algunos que son muy felices de jugar con los niños, habrá otros que prefieran sólo hacerles compañía y otros que realmente no disfruten del todo de la interacción con los niños (al igual que sucede con las personas). No fuerces la convivencia entre tu perro y un niño. Recuerda que el objetivo es que convivan con respeto y no que sean los mejores amigos de juegos necesariamente.

NUNCA molestar a un perro que está comiendo, durmiendo o cuidando de cachorros

Un básico del respeto a tu perro. Enseña a tu hijo a que nunca lo moleste en estas circunstancias, pues es muy posible que tu perro se sienta invadido y pueda morder.

Esteriliza a tu perro

Aunque la esterilización no es una solución “mágica” para que un niño y un perro se lleven bien, sí ayuda a que los niveles hormonales sean menores y que, en general, sean más calmados y menos agresivos (además de que es la mejor decisión que puedes tomar por muchos motivos). Toma en cuenta que la mayoría de los niños son mordidos por perros que conocen y, el primer lugar de perros que muerden lo ocupan los machos no castrados y el segundo lugar lo ocupan las hembras no esterilizadas.

Si tu perro muestra problemas de comportamiento, consulta a un experto

Si has notado que tu perro se muestra agresivo con los miembros de tu familia, antes de tomar una decisión drástica, consulta a un experto en comportamiento canino: un etólogo (que no es lo mismo que un entrenador o adiestrador). En general, hay muchas cosas que puedes modificar en tu rutina diaria para ayudar a que la relación con tu perro y tu familia sea mucho mejor. En caso de que definitivamente consideres que tener a tu perro no es la mejor opción, por favor dalo en adopción a una familia responsable.

 

[Fuentes: DogGoneSafe.comCesarsWay.comSafeKidsSafeDogs.org]

[Foto: “Creative Commons Love” by Cams licensed under CC BY -NC-SA 2.0]

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